Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes

 

El ciudadano atento 

EL TIEMPO VUELA

Dr. Luis Muñoz Fernández 

Tal vez algunos recuerden aquellos viejos relojes de salón o de pared con un cuerpo de madera y un péndulo cuyo sonido acompasado, a ratos el único audible en la casa, marcaba para sus habitantes el transcurrir del tiempo. Algunos modelos tenían en la carátula la locución latina tempus fugit, que se puede traducir como el título de esta columna o como “el tiempo fugaz”, “el tiempo se fuga” o “el tiempo huye”. La expresión alude a una que aparece en las Geórgicas de Virgilio: Fugit irreparabile tempus, “Huye, irremediable, el tiempo”.

La preocupación por el transcurrir del tiempo, la fugacidad de la vida y la cada vez mayor cercanía de la muerte existe desde los tiempos antiguos. Podemos encontrar varios ejemplos. Séneca (4 a.C.-65 d.C.) decía “No tenemos un corto tiempo, sino que perdemos mucho. La vida es suficientemente larga y se nos ha entregado con abundancia para lograr la consumación de las cosas más importantes”. Marco Aurelio (121-180 d.C.), el emperador filósofo, también tocó el tema: “El hombre era ayer un simple germen; mañana será una momia, o menos aún, ceniza. Pasemos, pues, este corto instante de la vida de manera conforme a nuestra naturaleza; sometámonos de forma voluntaria a nuestra disolución, como la oliva madura que al caer diríase que bendice la tierra que la ha producido y da gracias al árbol que la ha cargado”.

¡Qué gran misterio es el tiempo! Y ese misterio se ahonda cuando pensamos en la percepción que cada uno tenemos de él. Y es también un misterio muy antiguo.”Si nadie me lo pregunta, lo sé, o por lo menos imagino saberlo. Pero si he de contestar a quien me lo pregunta, ya no lo sé”, decía Agustín de Hipona en el año 398 d.C. En 2015, más de mil seisceientos años después, el físico teórico Sean M. Carroll señala que “nuestras vidas transcurren en el tiempo, llevamos cuenta de él obsesivamente y luchamos contra él todos los días. Y aun así, sorprendentemente, pocos podrían ofrecer una explicación de lo que realmente es el tiempo”. O sea, que han pasado más de 16 siglos y seguimos más o menos en las mismas.

Esa lucha contra el tiempo ha llegado hoy a extremos ridículamente cómicos. El escritor y periodista Sergio C. Fanjul lo explica en Cronofobia (Arpa, 2025):

“Siempre envejecemos, nunca rejuvenecemos, aunque nos compremos un coche deportivo al cumplir 50 años y gastemos un dineral en cremas antiaging con ácido hialurónico y retinol. El tiempo no se para, no se puede parar, siempre está corriendo. Por eso, a poco que uno se fije, resulta desesperante”.

Ante esta realidad, por ahora inapelable pese a los agoreros de una inmortalidad que no deseo por aburrida y cansada, conviene tomar distancia y no caer en la angustia adoptando la última moda de parecer jóvenes cuando ya no lo somos. Y menos egordar las cuentas bancarias de quienes se dedican al pingüe negocio del embellecimiento que ha transformado el quehacer de quienes antes sólo se afanaban en restituir la imagen corporal perdida por un accidente o una enfermedad.

Sergio C. Fanjul se sentía intrigado por sus síntomas: “La continua sensación de que el tiempo se me escapa. El continuo cálculo de los años que me quedan por vivir. La comparación de mi edad con la edad de los demás: ¿qué estaba yo haciendo con esa edad o qué estaré haciendo cuando la alcance?”. Llegó a la conclusión de que padecía cronofobia, “miedo al paso del tiempo. O miedo al tiempo, porque el tiempo sólo tiene un atributo: pasar”.

«El cronófobo desea secretamente que se pare el tiempo. Pero es un deseo común. “¡Detente, instante: eres tan hermoso!”, dice el Fausto de Goethe».

Y recuerda las líneas del famoso bolero:“Reloj, detén tu camino / porque mi vida se apaga”. De un modo u otro, todos somos cronófobos. Aunque la sensación del paso del tiempo es inevitable, tal vez esté a nuestro alcance modificar esa percepción, prolongando los momentos de felicidad y acortando los de tedio o zozobra. Es parte del arte de vivir. Y con más pasado a las espaldas que futuro por delante, nos conviene adquirir esa maestría para salir del escenario dignamente.

Comentarios a : cartujo81@gmail.com

Artículos anteriores:

Un mundo nuevo
El cartel en la ventana
La tarea siempre postergada
El imperio de la barbarie
Fuera Del Rebaño
Gratitud
Navidad en la frontera
Hijos de Babel 2
Hijos de Babel 1
Elogio del pan
Meter el freno
El peligro de pensar
Mi vida con Los Muertos
El buen médico y el médico bueno
¿Progreso o deshumanización?
Vuelve el capitán
Ansia de inmortalidad
Una sola salud
El arte de escuchar
Una ciencia previsora y desprendida
Peccatta minuta
La maldición heredada
Pensar en el todo
Extenuación
Cánceres
Cacocracia
Mestizaje culinario
El misterio
Enseñar para aprender
Cuatro años
El deber olvidado
Cuauhtémoc no murió en vano
Tres pasos para un hospital
Animales, pero no tanto
Machacar
La cualidad más difícil
Eliseo el voceador
Ecocidio es suicidio
A nadie dejó indiferente
Vargas Llosa en África
Los mimbres y la dignidad
Jíbaros
La dorada medianía
Un mundo cada día mas ajeno
Medicina y literatura
Lo femenino fue primero
Meditaciones al desnudo
El maestro se jubila
Cuidado con las palabras
Analogías con las palabras
Octogésimo Aniversario
Universidad Inc.
Verlas venir
El vampiro y el polímata
Un baño de pueblo
La fragilidad del bien
Leer a Primo Levi
Una fuerza de la naturaleza
Momento de ocio
Redes enfermizas
¿Qué ciudadanos queremos?
La fuerza de voluntad
Yo tampoco
Integridad científica
Médicos ejemplares
El que vino de tierras lejanas a contar algo
Los bombardeados
No hacer daño
Educar a la griega
El rio de oro
He pensado en mi hermano
Poner atención
Estipendios
Universitat (segunda parte)
Universitat (primera parte)
Luz y oscuridad
Preocupación por el futuro
Silencio
Dos frases para pensar
Casi humanos
Extranjeros en el metaverso
Nada es más asombroso
Mindundis y lentos
Manipulaciones
Por poco y no lo cuenta
Irrespetuosos
Sambenitos
Viajes, mutaciones y reencuentros
Raíces y librerías
Ad fontes
Un hombre humilde
Leer a los que escriben (tercera parte)
Leer a los que escriben (segunda parte)
Leer a los que escriben (primera parte)
La naturaleza también es femenina
Filosofía
Alma de tardígrado
Conexión permanente
Los ideales
IA: pesimistas y optimistas
¿Quién va a enseñarles?
Retrospectiva desde el futuro
Prometer, comprometerse
La disolución
Metamorfosis
Hacen falta serenidad y conocimiento
Los Césarman
COP28
Invierno
Enfermedades imaginadas
El pasado vuelve
El señor Palomar
Compasión y contemplación
Pecados nefandos
La obsolencia de lo humano
Místicos
Ensimismados, dispersos y sordos
Desaprender
¿Aceptación o conformismo?
Historia patria
Rugir de tripas
El hambre y la epigenética
Caminar
Somos un cuerpo
Memorias
Al final, serenidad
El padre de la bomba
La pobreza inaceptable
Libertad de pensamiento
El bosque
El cuento de la lechera
Eufemismo
Ha muerto el profesor

Riqueza criminal
Extraviados
Dos romanos viejos (segunda parte)
Dos romanos viejos (primera parte)
Digresiones
Un cirujano singular (quinta y última parte)
Un cirujano singular (cuarta parte)
Un cirujano singular (tercer parte)
Un cirujano singular (segunda parte)
Un cirujano singular (primera parte)

Buitres
Transparencias e impudicias
Sestear (segunda parte)
Sestear (primera parte)
La doblez de los poderosos
Aburridos
Ociosidad
Metastasis
Pobres monos pobres
Sus nombres se parecen mucho
Conciencia del agua
La afectación
La filósofa actuante
Terraplanistas
Sufrimiento psíquico
Hablemos de futbol (con o sin acento)
Huespedes
El vertedero
Mutilados y útiles
Los pobres
Un hombre fronterizo
Los otros
Desvinculados
El miedo
El neurólogo del pueblo
La ética


Oficina de la Abogada General UNAM

HeForShe

AVISO DE PRIVACIDAD SIMPLIFICADO

El Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes, ubicado en el Edificio de los Programas Universitarios planta alta, Circuito de la Investigación Científica, Colonia UNAM Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán, CP. 04510, Ciudad de México, es responsable de recabar sus datos personales, del tratamiento de los mismos y de su protección y resguardo, de acuerdo con lo establecido por el Reglamento de Transparencia y Acceso a la Información Pública de la UNAM.

Los datos personales que se solicitan son nombre completo y correo electrónico, estos serán utilizados única y exclusivamente para dar un seguimiento personalizado a las solicitudes de información relativa a Convocatorias, Cursos, Diplomados y diversas actividades presentadas en el sitio www.puiree.unam.mx. Asimismo, informamos que los datos personales no serán transferidos o tratados por personas distintas a la UNAM.

La información contenida en esta página puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica.

AVISO DE PRIVACIDAD INTEGRAL



Hecho en México, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
"Por mi raza hablará el espíritu"
Derechos Reservados © 2026 - PUIREE
Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes
puis@unam.mx Tel. 55 5622 5220