El ciudadano atento
GRATITUD
Dr. Luis Muñoz Fernández
Gratitud (Anagrama, 2016) es el título de un librito del afamado médico y escritor Oliver Sacks que reúne cuatro ensayos que escribió durante los últimos dos años de su vida. En el primero, escrito en 2013 con motivo de su octogésimo cumpleaños, podemos leer lo siguiente:
«Doy gracias por haber vivido muchas cosas –algunas maravillosas y otras horribles– y por haber sido capaz de escribir una docena de libros, por haber recibido innumerables cartas de amigos, colegas y lectores, y por haber disfrutado lo que Nathaniel Hawthorne denominó “un diálogo con el mundo”. Lamento haber desperdiciado mucho tiempo (todavía lo hago); lamento ser tan terriblemente tímido a los ochenta como lo era a los veinte; lamento no hablar otro idioma que mi lengua materna, y no haber viajado ni conocido tantas culturas como debería».
Año y medio después, le diagnosticaron un cáncer que se había extendido al hígado. Sus médicos le pronosticaron unos seis meses de vida. Transcurrido ese tiempo, Oliver Sacks falleció el 30 de agosto de 2015. En esos seis meses de gracia tuvo tiempo de seguir escribiendo nuevos ensayos. En el titulado De mi propia vida, dice lo siguiente:
“De repente veo las cosas con claridad y perspectiva. No queda tiempo para lo superfluo. Debo concentrarme en mí mismo, en mi trabajo, en mis amigos. No voy a fingir que no estoy asustado. Pero mi sentimiento predominante es el de gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he dado algo a cambio; he leído y viajado, he pensado y escrito. He mantenido un diálogo con el mundo, ese diálogo especial que mantienen los escritores y los lectores”.
Estos textos semanales los comparto en un blog titulado El patólogo inquieto (https://elpatologoinquieto.wordpress.com) y se publican también en la página electrónica del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes (PUIREE) de la Universidad Nacional Autónoma de México gracias a la generosidad de su coordinador, el doctor Samuel Ponce de León Rosales. Asimismo, los difundo por WhatsApp entre colegas, en el Colegio de Bioética y en la Corresponsalía Aguascalientes del Seminario de Cultura Mexicana.
Aunque de manera irregular en más de dos décadas de escribir cada semana en El Heraldo de Aguascalientes, hacia fines de año o a principios del siguiente escribo algo para agradecer los muchos dones que me ha dado la vida, en especial la familia de donde provengo, la que he formado con mi esposa Lucila y mis hijos Brenda y Luis, mi tierra adoptiva hoy plenamente mía, mis más queridos amigos y mis hermanos espirituales.
¿Por qué escribir? Se escribe por diversos motivos. En mi caso porque me resulta una actividad relajante y desafiante a la vez y porque creo que tengo algo que decir que quizás sea de provecho para quienes me leen. Puede que sea una ingenuidad, pero es lo que me motiva cada semana para enfrentar la temida “página en blanco”. En Remedios para la vida (Acantilado, 2023), una obra del humanista Francesco Petrarca (1304-1374), dialogan el gozo y la razón:
GOZO Escribo y este es mi único deleite.
RAZÓN Si lo haces para ejercitar el ingenio, para aprender o enseñar, para evadirte de los malos tiempos y escapar del fastidio presente con la memoria de las cosas pasadas, entonces tienes mi disculpa. Pero si lo haces para aliviar una secreta e incurable compulsión a la escritura, entonces te compadezco. Por si no lo sabes, hay algunos que escriben sólo porque no pueden dejar de hacerlo, como quien corre cuesta abajo, que no sabe cómo parar.
En esta que es la última columna del 2025, quiero dedicar un especial agradecimiento a los lectores que me siguen cada semana y que me mandan comentarios que trato de agradecer y responder. Son ellos con quienes he establecido un compromiso tácito, una cita semanal tan placentera para mí como deseo que lo sea para ellos. De corazón, muchísimas gracias.
Comentarios a : cartujo81@gmail.com
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